Luis Cino: ·Lisandro Otero y los conflictos internos de los intelectuales castristas·

Como mismo a Roberto Fernández Retamar un trabajo voluntario le inspiró un poema, y a Silvio Rodríguez un domingo rojo una canción, Lisandro Otero, en “Morder las bellas rocas”, describe la felicidad que experimenta en el trabajo voluntario, sucio de tierra y sudor, derrengado, disfrutando -él que siempre fue tan elegante y  refinado- el almuerzo servido en bandeja de aluminio: chícharos, arroz y un trozo de boniato hervido. ¡Y todavía nos asombramos hoy con las ridiculeces que escriben Abel Prieto, Miguel Barnet, Teresa Melo, Iroel Sánchez y Víctor Fowler! Para seguir leyendo…

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