Frank Ajete Pidorich: ·Hamlet Lavastida: posible imputación para justificar la represión·

La posible imputación de Hamlet por la comisión de un delito de propaganda enemiga —o de cualquier otro contra la seguridad estatal, pues Villa Marista es un órgano de instrucción de delitos contra la seguridad del Estado— es un mal truco positivista para convertirlo en un preso común. El Estado es el representante del pueblo; de todo el pueblo, no solo del que le aplaude. Hamlet Lavastida es una fracción de ese pueblo y detenta una fracción de esa soberanía de la cual dimana todo el poder estatal —según el Artículo 3 de la Constitución cubana—. La legitimidad del Estado y, en consecuencia, su necesidad de protección, emana de la transparencia con la cual ejerza como representante y nunca como soberano frente al pueblo. Un Estado déspota, totalitario, cuando se defiende, lo hace de aquellos que lo exponen y reivindican la soberanía que les corresponde. No es la seguridad del Estado cubano lo que se protege, sino el statu quo que les beneficia. Para seguir leyendo…

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