Antonio José Ponte: ·Otra medalla oficial espinosa para el cubano Antón Arrufat·

Para celebrar las seis décadas de censura política, el presidente y primer ministro Miguel Díaz-Canel condecoró el lunes último a Antón Arrufat con la más alta orden. Debieron de rebuscar entre los sobrevivientes de la reunión de 1961, cada vez más escasos, y dieron con él. Claro que no hubo inconveniente en que se tratara de uno de los afectados por las medidas de entonces. Por el contrario. Para festejar aquellos pronunciamientos del comandante en jefe lo ideal era contar con una de sus víctimas. Es de suponer que Antón Arrufat, en busca de contentamiento propio, se habrá dicho que las autoridades se rectificaban por todo lo alto. Sin embargo, lo condecorado en él es, por sobre todo, la lealtad mostrada hacia sus victimarios. El ejemplo suyo enseña que el castigo oficial puede caer sobre alguien y, si ese alguien recurre a la servidumbre y la paciencia, al final recibe su recompensa. Una historia policial aleccionadora, a juicio del comisariato político. Para seguir leyendo…

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