Ramón Fernández Larrea: ·El malapaga·

Y cuando los Estados Unidos le cerraron la llave, bravos por las nacionalizaciones sin compensación (él estaba molesto con los americanos porque Roosevelt lo tiró a mondongo y nunca le mandó aquel billetico verde que él pedía) apareció un ruso en el aeropuerto y dijo, en perfecto ruso estalinista que ellos le compraban a Cuba todo lo que quisieran vender, desde azúcar a macramés de artesanía, y se lo pagaban doble, triple o como fuera. En el primer momento él desconfió, porque los rublos soviéticos no tenían las mismas caras respetables del dinero americano. Pero ellos estaban decididos a ponerle una peluca a Lenin y a teñirlos de verde. Y él pidió y pidió, y llovieron tanques de petróleo, armas, cohetes nucleares y compotas. Para seguir leyendo… (Imagen: Geandy Pavón).

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