Orlando Hernández: ·Noel Guzmán Boffill: un ángel de la jiribilla·

Ahora no sé qué decir, ni cómo decirlo. La muerte de un amigo es siempre paralizante. Estoy seguro que mi abuelo Miguel y mi padre sabrían muy bien cómo lidiar con esto, cómo pararse al borde de una tumba, poner la voz dramática y emocionar a la familia y a los amigos del difunto contando pasajes de su vida. Ambos fueron despedidores de duelo muy competentes. Pero yo no heredé esa oscura elocuencia. Me ha dolido mucho la muerte de Noel Guzmán Boffill. (Iba a decir “la muerte sorpresiva”, pero la muerte siempre lo es). Así que voy a contar rápidamente cómo lo conocí y cómo me obligó a escribirle este texto que ahora Rialta recupera, y para agradecer su despampanante legado artístico. Para seguir leyendo…

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