Darío Alejandro Alemán: ·Dulces suicidas cubanos·

La imagen pictórica de Martí cayendo de su caballo muestra una escena tan apoteósica como oportunista. La fracción de segundo inmortalizada en esa representación es el trabajado punto exacto entre la realidad y el mito: el héroe no sostiene su carga guerrera, pero tampoco cae; el héroe recibe una bala en el rostro, pero asume una postura justa para ocultar la herida —anticlímax— al espectador; el héroe aún está sobre su caballo, pero ya ha iniciado su trascendencia espiritual hacia los cielos. Aunque la composición del cuadro es en todos sus aspectos un capricho artístico, alcanza a revelar una segunda —o primera— premeditación en la escena: la del representado. Para seguir leyendo… (Imagen: Geandy Pavón).

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