Hilda Landrove: ·Marchar, para qué. De la potencia de la calle y el encuentro·

Ocupar el espacio público y común es un derecho, pero no solo eso; es también una necesidad de la vida social. Y es, por supuesto, imposible impedirlo por demasiado tiempo. La potencia del encuentro físico desafía siempre ese impedimento. Los delirios del poder producen, ante esto, teorías de conspiración en las que la necesidad real del encuentro y el reconocimiento son relegadas y reescritas bien como reactividad tendencialmente delincuencial, bien como servilismo a agendas foráneas, a menos que sean las marcha que él mismo convoca para exaltar sus propias construcciones. Pero esos son los delirios del poder. Lo que debe interesarnos son los resortes propios, las líneas de fuerza que buscan hacer nacer posibilidades de transformación. Para seguir leyendo…

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