Olivia Manrufo: ·El gusano amarillo·

Yo fui sin remedio una niña gusana, nacida en el seno de una familia humilde de gusanos. Entendía que solo dentro de los muros de mi casa mi familia y yo podíamos reconocernos como gusanos. Que solo desde la cocina de mi casa podía salir el grito enfurecido de mi mamá: «¡La resingá de tu madre, Fidel!», cuando, como consecuencia de las medidas de ahorro eléctrico, por tercera vez en el año se descomponía el refrigerador y había entonces que guardar los frijoles en casa del vecino de arriba, la poca carne congelada, que chorreaba sangre, en casa del vecino de los bajos, y el agua fría en casa de la vecina del frente. Para seguir leyendo…

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