Archivo de la categoría: Libros

Severo Sarduy: ·Tres entrevistas en Cuba·

Aquí los dejo con las únicas tres entrevistas que se publicaron de Severo Sarduy en Cuba antes de abandonar la isla en diciembre de 1961. Las mismas han sido recogidas en ‘Severo Sarduy en Cuba 1953-1961’, libro compilado por Cira Romero para la Editorial Oriente en 2007. Ojo, una de las entrevistas, la que se publicó en el suplemento del periódico El mundo, fue realizada por Graziella Pogolotti, quien publicaba con frecuencia en el mismo. Enjoyyyyyt 😉

Nivaria Tejera: ·Espero la noche para soñarte, revolución·

Uno de los libros imprescindibles de Nivaria Tejera: Espero la noche para soñarte, revolución. Libro de 1997 y que la contraportada de El olivo azul hace muy poco explicaba así: “Si Zola pronunció “J’accuse”, Nivaria dirá “me ne vado”: contra la hipocresía y la injusticia, marcharse. En este texto sin género se funden la memoria del exilio y la sentimental y el testimonio con la poesía. Un libro rotundo e insobornable que reta a la muerte, a la indiferencia y al olvido. La voz de Nivaria Tejera se levanta frente al Poder aniquilador del régimen cubano y lo desnuda, en ocasiones con lirismo y en ocasiones en tono paródico, pero siempre contra el silencio que las dictaduras le ha querido imponer.” Enjoyyyyyyyyyyyyyt 😉

Marcela Iacub: ·El Che Guevara histórico que escondía el mito·

Interesante esta entrevista con Marcela Iacub, autora de Le Che á mort, libro que acaba de salir en Francia: “La leyenda del Che se basa en esta contradicción aparentemente insuperable: un asesino puede deslumbrarnos con su esplendor moral. En el procedimiento, dos formas de juicio que son incompatibles se enfrentan: una religiosa, sacrificial; y la otra racional, legal, moral. La primera prevalece sobre la segunda. Y como los crímenes no pueden ser omitidos, entonces se los evoca suavizados, justificados. La dicotomía alcanza a casi todos los biógrafos de Guevara: “No hay estudios históricos sobre él, solamente mitológicos.”” Enjoyyyyt 😉

Gilberto Padilla: ·Vivian Gornick ha olvidado los penes·

¿Para qué sirven los hombres? Uno puede imaginar que en otras épocas, cuando había muchos osos, la virilidad desempeñara un papel específico e irremplazable; pero en 1987, cuando se publicaron originalmente las memorias de Gornick —dense cuenta que el mejor libro de 2017 es una reedición—, no cabe la duda. “La virilidad es una deficiencia orgánica, una enfermedad”, había escrito veinte años antes Valerie Solanas en su SCUM (Society for Cutting Up Men) Manifiesto: “los machos son lisiados emocionales”. Para seguir leyendo…

Rosie Inguanzo: ·La lOcura·

Buenísimo este texto o poema o relato de Rosie Inguanzo presente en La Habana sentimental, el libro que no hace mucho sacara por Bokeh. Texto sobre la extraordinaria Yayoi Kusama. Sobre sus bolitas y locura y ojo asiático. Enjoyyyyyyyyyt 😉

Ramón Fernández-Larrea: ·Rafael Alcides póstumo·

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Contracastro, publicada hoy por Eriginal Ediciones, es una indagación en la historia cubana después de 1959, contada en primera persona, pero en dos tiempos que se alternan, pero es, siempre en el fondo, una apasionada historia de amor, sexo, asco e ilusiones, sobre todo de ilusiones perdidas que el protagonista es capaz de gritar a los cuatro vientos: “Incendien el mundo si quieren, yo te tengo”. Para seguir leyendo…

Ángel Velázquez Callejas: ·Alberto Lamar Schweyer: los paralelismos de la poesía y filosofía·

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Aquí los dejo con el índice y el jugoso estudio de Ángel Velázquez Callejas a Las rutas paralelas. Crítica y filosofía… de Alberto Lamar Schweyer. Libro que Ediciones Éxodus, en Miami, reedita 96 años después de su primera y única edición, en La Habana. Lamar Schweyer, quien durante mucho tiempo ni siquiera fue mencionado y terminó siendo aborrecido por muchos de sus contemporáneos, ha ido ocupando (con esta relectura y otras) su lugar en el pacato canon cubano y en especial en los años 30, época que fue mucho más grande que los Carpentier, los Villena y los Pogolotti de turno. En fin, disfruuuuten 😉 Ah, el libro reproduce también el prólogo que Varona escribió en 1922 para el mismo.

J. J. Armas Marcelo: ·Reinaldo en Manhattan·

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Le publicamos en Barcelona, en Argos Vergara, cinco de sus libros, novelas largas y cortas, y lo trajimos a Madrid, a que hablara con la prensa. Recuerdo que fue al mediodía de un día de primavera en El Oliver, en la calle Conde de Xiquena, que era nuestra casa de tragos cotidianos y nuestro lugar de francachelas, tertulias y sobremesas interminables. Le aconsejé que no hablara mucho de la homosexualidad, que ese asunto no escandalizaba nada en España, sino que se explayara en sus conocimientos literarios, en su obra, en las dificultades que tuvo para escribir, en su vida de fugitivo dentro de su propio país, en la persecución del G2 de sus originales. Le dije, en fin, que hablara de literatura más que de otra cosa. Pero no me hizo caso, no habló nada de sus novelas, sólo dio un discurso moral sobre la homosexualidad y leyó un largo texto que luego vi incluido en Antes que amanezcaAh, Reinaldo, insufrible, incansable, intachable, intocable en su conciencia personal. Ahí están sus libros y su ejemplo de lucha frente al totalitarismo castrista. Para seguir leyendo…

CE: ·Memorias inéditas de un mambí·

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Las “Memorias” de Cadalso resultan en extremo interesantes, entre otras razones, porque participó activamente en más de veinte combates importantes en el desarrollo de la guerra en La Habana, concretamente en la 2da. Brigada Centro, Regimiento “Santiago de las Vegas”, ocupando responsabilidades como subjefe y jefe de un escuadrón; combatió en San Pedro y participó en el rescate del cadáver de Maceo; además planeó y ejecutó, en 1896 y 1897 respectivamente, los asaltos a Arroyo Naranjo y Arroyo Apolo, barrios en aquel entonces de La Habana. Para seguir leyendo…

Aleisa Ribalta: ·Interviú a Rosie Inguanzo·

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Escribí estos poemas para aliviarme de la dificultad de escribir la novela. Me inventaba estas narrativas (porque son poemas narrativos), trabajaba una imagen durante semanas y hasta meses, cazaba imágenes, leía y escribía (que es como escribo), deliberadamente al margen del yo poético. Luego no hay un solo yo en todo el poemario. Para seguir leyendo…

Miguel Correa: ·El texto como exorcismo·

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Confieso que no habría podido encontrar mejores palabras para referirme a mi querido Al norte del infierno. En efecto, el primer libro que escribimos es usualmente un acto de exorcismo, un dolor que uno tiene clavado en el pecho, una especie de trabazón que no nos deja respirar. Esa condición de texto-nudo es la que hace salir el libro con la fuerza de un atragantamiento en las vías aéreas, para evitar así una posible muerte por asfixia. Para seguir leyendo…

Javier L. Mora: ·Interviú a Julio Jiménez·

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La distopía es la manera más expedita de reflejar nuestra realidad “diseñada” y superior. En ocasiones bastan 30 minutos frente a un televisor, especialmente en las noches, para percatarse de lo distópicamente literaturizable que puede ser nuestro entorno. Por otra, aunque también tengo textos que se mueven en una zona realista, algo en mí propende a diseñar o controlar la “realidad” de lo textual. O a irme hacia lo fantástico, sin más. Para seguir leyendo…

Marie-Lise Gazarian Gautier: ·Interviú a Severo Sarduy·

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Publicado en 1989 en LAW, aquí los dejo con la buena conversa entre Marie-Lise Gazarian Gautier y Severo Sarduy; conversación que gira alrededor de sus principales novelas y sobre un poemario como Big Bang: plurifáctico, estelar, desparramado, jodedor… (Agradecimientos al mostro Johan) 😉

LALT: ·Dossier Octavio Armand·

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Aquí los dejo con el excelente dossier Octavio Armand que ha armado LALT. El mismo contiene ensayos de Johan Gotera, Alejandro Sebastiani Berlezza, Rafael Rojas, un ensayo y varios poemas del mismo Armand, más una impagable conversa entre Roberto Cantú y el autor de Superficies. Gocen perversillos 😉

Heberto Padilla: ·La mala memoria / fragmento·

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Buen fragmento de La mala memoria, reeditada hace poco por Hypermedia: “Una noche me llamaron del semanario El caimán barbudo. Estaban preparando un número dedicado a una novelita insignificante de Lisandro Otero, a quien Llanusa había nombrado asesor en el Consejo Nacional de Cultura. Querían publicar mi opinión en una página junto con otras dos y bajo el título de “Tres generaciones opinan”. Y bien, di mi opinión, que no vale la pena reproducir aquí. Me limité a criticar la novela de Otero y a defender Tres tristes tigres de Guillermo Cabrera Infante, que se leía en ese momento en Cuba de forma clandestina. Guillermo había sido separado de su cargo de Consejero Cultural de la Embajada de Cuba en Bruselas por las intrigas de la policía política, que no toleraba su independencia de opinión ni su carácter comunicativo y punzante. Cuando se publicó mi artículo, Alberto Mora apareció en mi casa consternado. Era lo único que esperaba la Seguridad del Estado para dictar mi fin.” Para seguir leyendo…