Archivo de la categoría: Libros

Abilio Estévez: ·El pistoletazo en el concierto. (El conflicto del escritor cubano)·

Toda la década de 1970 fue un largo páramo al que alguien con mucho cinismo llamó eufemísticamente “el quinquenio gris”. El poder absoluto terminó por demostrar su absoluta necesidad de control total de la sociedad. Muchos escritores, entre ellos algunos de los más grandes de todo el siglo xx, como José Lezama Lima o Virgilio Piñera, fueron condenados al silencio, a no publicar, a no existir para la vida literaria. Se les convirtió en fantasmas. O para usar el verbo creado por Virgilio Piñera, se les “fantasmó”. Otros, como Lydia Cabrera, Lino Novás Calvo, Enrique Labrador Ruiz, Reinaldo Arenas, Guillermo Rosales, Severo Sarduy, Guillermo Cabrera Infante, se vieron obligados a optar por el duro oficio del exilio. Para seguir leyendo…

Carmen de Eusebio: ·Interviú a Antonio José Ponte / El único conflicto: pasar de no escribir a escribir·

Ya Miguel Barnet, dirigiéndose en un poema a Ernesto «Che» Guevara, había escrito: «No es que quiera darte / pluma por pistola, / pero el poeta eres tú». Pablo Milanés había retomado estos versos en una canción suya, y podrían citarse textos por el estilo de Roberto Fernández Retamar y de Cintio Vitier. En ese discurso de las armas y las letras, no sólo salían ganando los hombres de armas, sino que los letrados les cedían también la oportunidad de la escritura. ¿Qué era entonces eso de una novela de la revolución? Cualquier intento de escribirla no podría apartarse un ápice de la historia oficial. Un narrador metido en esa tarea no tendría margen ninguno, pues únicamente le correspondería confirmar a Fidel Castro. Y es que la novela de la revolución sólo podía escribirla el líder de la revolución. O, aun peor, la novela de la revolución era Fidel Castro. Para seguir leyendo…

Gilberto Padilla: ·El factor Cuba. Apuntes para una semiología clínica·

¿Por qué la literatura cubana contemporánea (…) sigue cultivando la inflación simbólica de «lo cubano»? La respuesta sería: porque la hipóstasis de Cuba es tranquilizadora desde el punto de vista comercial, y, por ello, sigue dominando todavía hoy nuestro sistema de valores. El rechazo a los signos disciplinados —y no disciplinados— del factor Cuba es moral y estilísticamente sospechoso. Por eso, el auténtico escándalo de los escritores «inadvertentes» reside en el atentado no tanto a la moral como al principio de realidad de «lo cubano», y por eso muchos de ellos han sido leídos con un prejuicio ético, en el que la falta más grave que se les imputa es una veta naif, esnob, e incluso, desubicada. Para seguir leyendo…

Guillermo Cabrera Infante: ·Mea Cuba·

Aquí los dejo con ese fenomenal libro que es Mea Cuba, de Guillermo Cabrera Infante. Libro que contiene ensayos sobre Capablanca (“la primera vez que vi a Capablanca fue la última”), Arenas, Néstor Almendros, Carpentier, Novás Calvo, Montenegro, Calvert Casey y unos cuantos más. Un clásico. Enjoyyyyyt 😉

Enrique Rodrigues-Moura: ·Horacio Castellanos Moya, Alonso Cueto, Abilio Estévez & Mempo Giardinelli / Conversación en Olomouc·

Aquí los dejo con esta buena conversa entre Horacio Castellanos Moya, Alonso Cueto, Abilio Estévez & Mempo Giardinelli sobre literatura, violencia, política y memoria publicada en la compilación de Daniel Nemrava Disturbios en la tierra sin mal (Ejercitar la Memoria Editores, Bs. Aires, 2013): “La relación directa entre el título del coloquio, Literatura y política. Perspectivas actuales, y los escritores invitados, permite constatar que tres de los cuatro han pasado por la experiencia del exilio por motivos políticos, y que los cuatro muestran un mayor o menor compromiso social, crítico, con la cosa pública de sus países de origen.” Enjoyyyyt 😉

Alberto Abreu Arcia: ·El racismo antinegro en los estudios literarios cubanos·

Si las razones que impedían el acercamientos a muchísimos temas y asuntos ( la prostitución, la homosexualidad, las drogas, el exilio, la marginalidad, etc.) vedadas hasta la primera mitad de la década del ochenta (por dogmatismos ideológico, incomprensiones teóricas-críticas y una cerrada política cultural) comenzaron a ser superadas desde finales de ese mismo decenio y principios de los noventas gracias al contacto de los artistas, escritores, críticos e intelectuales cubano con los pensadores y teorías postestructuralitas y postmodernas (su fascinación por los bordes, lo marginal, la alteridad). ¿Por qué entonces ese silencio de los estudios y la teoría literaria cubana sobre la producción literaria de los escritores afrocubanos? Para seguir leyendo…

Rolando Sánchez Mejías: ·Algunos cuentos muy pero que muy breves -aunque totalitarios, quiero que vivas dentro de ellos- de un personajillo que…·

Aquí los dejo con una buena selección de ese maravilloso libro que es Historias de Olmo, publicado hace unos añitos por Siruela, más uno que hasta día de hoy permanecía inédito. Disfruten, que Olmo es Olmo es Olmo. Enjoyyyyyt 😉

DDC: ·Bobby Fischer y sus visitas a Cuba·

El más importante cronista de ajedrez de Estados Unidos, el Gran Maestro Andy Soltis, escribió: “El torneo de La Habana de 1965 fue una sensación. Pero dejó muchas preguntas que este libro responde. También arroja luz sobre algunas características oscuras de la vida de Fischer. Entre ellas está su participación en el Log Cabin Chess Club y su juego en un match anterior a la Cuba de Castro. Ciertamente no podía imaginarme, antes de leer este libro, que un Fischer de 12 años jugara baseball con niños de la calle de La Habana durante esa visita de 1956”. Para seguir leyendo…

Cubanet: ·La visión de un norteamericano que fue adoctrinado en Cuba·

El libro es polémico. Resulta significativo que lo publicaran en Cuba. Randall expresa estar “orgulloso de ser un hijo de la Revolución Cubana”, a la que considera “excepcional”, pero la critica fuertemente al cuestionar varios aspectos, incluso algunos que son considerados “logros de la revolución”. Uno de los aspectos que cuestiona es el sistema de educación cubano. Sobre las becas explica que eran “un espacio colectivo donde se pretendía  formar al hombre nuevo sin el cual no parecía tener futuro la revolución”,  y que  permitían que “los padres hicieran la revolución” mientras el estado se ocupaba de los niños. Se quejaba de que en la escuela  no le permitían tener el pelo largo. Acerca de la persecución contra los melenudos,  considera “una contradicción de la revolución”  el temor a que los jóvenes cubanos usaran los símbolos de la rebeldía hippie. Para seguir leyendo…

Walfrido Dorta: ·Lenguas líricas: sobre una antología de poesía cubana·

Por estos días, en Cuba, un grupo autodenominado Clandestinos vierte líquido rojo sobre bustos de José Martí, como gesto de insurrección, que abarca desde la protesta contra la manipulación institucional de la figura histórica hasta un descontento con la situación social y política en el país. El oficialismo (ministros, funcionarios, intelectuales orgánicos) se rasga las vestiduras y alude a actos vandálicos, mancilladores de una intocabilidad monumental. El rojo vertido en los bustos va contra esta monumentalización y contra el monopolio gubernamental de lo simbólico nacional. En el texto “José Martí”, de García Lorenzo, se concentran en una sola línea, como en un telegrama bochornoso, los atributos contra los cuales se rebela Clandestinos: “Micrófono. Garabato. Muñeco vudú. Maniquí. Un stencilcualquiera”. Para seguir leyendo…

Pedro Marqués de Armas: ·Villaurrutia vs. Roa. Disenso y contraataque Martí por medio·

La homofobia de Roa no difiere de la que por entonces hacían gala los enemigos literarios e ideológicos de los Contemporáneos. Las maneras son las mismas, entre la iracundia y el humor pedante. Roa compartió ambas cualidades; no hay más que ver su ruptura pública con Maestri, y los trapos sucios que allí ventila, como su arremetida contra Piñera, cuando –en 1961, ya en plena cruzada revolucionaria contra los homosexuales– lo insulta públicamente llamándolo “escritor del género epiceno”. Para seguir leyendo…

Om Ulloa: ·Ma ya mi a mí·

Excelente este ma ya mi a mí de Om Ulloa; poema que pertenece a sus ‘glotOnerías y olfAteos (de florEs en cUbículos)’, y donde al decir de Yoandy Cabrera -quien firma el prólogo del libro- “se afianza la identidad desde la negación, la sátira y el reproche”. DisfrUten perversillOs 😉

Rita de Maeseneer: ·¿Cómo leer a Alejo Carpentier en el siglo XXI? Alejo Carpentier y la cultura del surrealismo en América Latina, de Anke Birkenmaier·

Birkenmaier también ha vuelto a las primeras ediciones, por ejemplo, la de ¡Écue-Yamba-Ó!, que incluye una serie de fotos sobre ritos afrocubanos. Sus comentarios sobre estas ilustraciones bastante «surrealistas» y no siempre muy vinculadas a la narración, son sumamente acertadas para probar la problemática posición de Carpentier como etnógrafo. Birkenmaier arguye que en este texto el autor remeda y critica a la vez la etnografía. Observa y exhibe al otro a la manera de Ortiz. Defiende la causa afrocubana a la vez que da muestras de racismo, sobre todo en la descripción del protagonista negro, Menegildo, muy estereotipadamente potente, dado a la magia y rebelde. Para seguir leyendo…

Darcy Borrero Batista: ·Lina de Feria sin censura·

Creé una línea de escritura, nadie escribe como yo, nadie se parece a mí porque es tan solicitado el esfuerzo de proyectar lo que yo veo en la humanidad que me vuelco hacia ello con un aire de sonrisa y de alegría y de pesadumbre también, porque hay momentos más negativos. Se repite de un libro a otro el estilo. ¡El estilo! Tengo que ver con el dolorido sentir, a mí me marca rápidamente algo que yo vea que es tristeza y lo supedito al contenido y escribo un poema que puede pasar por derrotista pero no, ahí está la captación del ser humano. Tomo el problema tuyo y lo hago mío, y te hago sentir que no estás sola. Para seguir leyendo…

María Elena Cruz-Varela: ·Interviú a Rosie Inguanzo / Vine acribillada de traumas·

La idealización era inevitable. En Cuba olíamos las cartas porque el papel nos resultaba perfumado; coleccionábamos los sellos de correo, enmarcábamos las postales que llegaban de Nueva York, París. Escuchábamos música norteamericana y francesa, veíamos cine norteamericano y francés, exclusivamente. Los muñequitos norteamericanos y el catecismo fueron mi formación primaria. (Muñequitos rusos, de mala gana.) Nada del bloque socialista por bueno que fuera. Gusaneo radical, de pura cepa. Para seguir leyendo…